Los elementos que componen la oferta gastronómica son:
- El cliente. Es el principal objetivo de la oferta gastronómica y en él ha de centrarse toda la actividad.
- El espacio físico y equipamiento. El establecimiento debe contar con zonas suficientemente amplias y acondicionadas para lo que han sido diseñadas, con suficiente iluminación natural y artificial (220 lux). Así como estar equipado con todos los materiales y herramientas o utensilios necesarios.
- La materia prima. El establecimiento debe tener documentada toda la información relativa al origen, características, composición, condiciones de almacenamiento y conservación, de todos los alimentos, así como unas sencillas instrucciones de uso, que habrá de facilitar, llegado el momento, al inspector de sanidad.
Se recomienda utilizar siempre productos frescos, de temporada y de cercanía.
- El personal. Ademas de cualificación, también debe contar con ciertas cualidades y dotes sociales, como por ejemplo el trato amable, la seguridad, la seriedad, la eficacia o la higiene.

Y en cuanto a las variables tenemos principalmente las siguientes:
- Menú. Consiste en la oferta básica de un restaurante y suele ser amplio y variado, compuesto por un entrante, el plato principal y el postre, pudiendo incluir o no, el pan, la bebida y/o el café.
- Carta. Incluye un número más alto de platos a elegir, entre primeros, segundos, postres, bebidas, etc.
- Galas. El menú de gala es un menú especial que se hace en honor a alguien, o por algún tipo de evento particular que así lo requiera.
- Banquetes. Es el tipo de menú contratado para la celebración de eventos como bodas, bautizos, comuniones, festivales, etc. e incluye por un precio fijo, un número determinado de platos.
- Sugerencias y platos del día.
- Ofertas especiales.
- Menú bufé.
- Gourmet.
Para la confección de la oferta gastronómica existe una herramienta fundamental, el escandallo, muy útil para garantizar la calidad de las elaboraciones, y para determinar las cantidades necesarias para cada una de ellas. Es también un reflejo fiel del coste de cada plato, en función del coste total de los ingredientes que lo forman.
La composición de la oferta se realizará conforme a la legislación vigente, a las existencias del establecimiento o a la capacidad económica del mismo, y siempre en función de la época del año